Cierto atardecer de tu vida, del que no tengo recuerdo

toque tu puerta y no escuchaste.

Aquella tarde fria estabas ausente y ocupada en tu dolor

no mirabas, no hablabas,

solo llorabas, sollozabas, abrazada a tus recuerdos.

Insistí con torpeza y constancia

y el toque de la puerta se hacia mas sordo para ti

mas distante,

como cuando cae al fondo del pozo una piedra traviesa.

Vine lleno de regalos,

regalos que había ido guardando para ti, aun sin conocerte,

 y que la vida me había dado,

y los llevaba en esta alforja vieja de mi vida.

Llegué con mucha ilusión y aires de esperanza

sabiendo que el amor lo colma todo

que amor bendice, que amor no acaba…

pero tu temor, tu ausencia presente hizo que tus oidos y tus ojos ni escuchen ni vean

No me viste, quede fuera,

llenándome de la lluvia que soporte paciente.

Pues el amor es paciente, como lo dijo el Pablo de los gentiles…

El amor no tiene mesura, el amor no viene con medida alguna, 

el amor no se vende en tiendas, no se prueba como chaqueta a ver si nos calza…

El amor llega o se busca y se encuentra y celebra,

y cuando lo tenemos al frente solo se disfruta no se espanta…

Suele darnos miedo amar pero cuando se ama, solo se ama…

Toque tu puerta,

temiste, huiste,

pues querias que el amor tenga etiqueta 

donde ponga no caduca, nunca acaba… 

Y el amor que siempre buscas suele ser el que te espanta 

pues no busca el amor por lo que el amor te regala…

solo buscas que tu amor sea el que siempre manda…

Toque tu puerta y me viste, 

yo espere y no atendiste,

y ese amor que te esperaba

se fue pero está alli para que tu vuelvas con ansias

y poder decir YO TE AMO y no me interesa si acaba, 

pues lo mas importante de AMAR es que DOY amor con el ALMA…